Aunque en junio y julio se registró una mejoría, la Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico) estima que la recuperación económica será difícil y prolongada y está sujeta a incertidumbre, podría durar de dos a seis años, o incluso hasta una década si se considera el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita, en un contexto en el que es probable que la pandemia del covid-19 dure más tiempo y la inversión está deprimida y, factores como los plantones, la inhiben aún más.

De acuerdo con la minuta de la última reunión de política monetaria, cuando la Junta de Gobierno decidió disminuir la tasa de interés de referencia de 4.5 a 4.25 por ciento, la mayoría destacó que el consumo y la inversión siguen mostrando atonía y, en esta última, hay un entorno poco propicio para la inversión privada.

Otro agregó que la falta de un apoyo fiscal suficiente aumentará el riesgo de daños de largo plazo en el aparato productivo, especialmente en el caso de las pequeñas y medianas empresas, apuntó que este entorno, combinado con un ambiente de negocios desfavorable, limitará la recuperación de la inversión, uno más resaltó que una política adversa a la inversión privada comprometerá aún más el crecimiento potencial.

Con respecto al consumo, uno de los miembros señaló que en agosto algunos indicadores de consumo se ubicaron en niveles cercanos a los previos a la pandemia, mientras que otros, como las compras con tarjeta de crédito o las ventas internas autos, permanecen deteriorados; no obstante, otro destacó que las remesas, que son un determinante del consumo, siguen expandiéndose, aunque con un comportamiento heterogéneo entre estados emisores y receptores.