Donald Trump, presidente de Estados Unidos, ya se presentó a trabajar en la Oficina Oval de la Casa Blanca en Washington D.C., seis días después de dar positivo a una prueba reactiva para detectar al nuevo coronavirus (COVID-19), haciendo caso omiso de las advertencias sobre los riesgos de contagio, pero su equipo asegura que limita al máximo su contacto con otras personas.

El comportamiento de Donald Trump, criticado desde hace meses por su gestión de la pandemia del COVID-19, es escudriñado con especial atención cuando aumentan los casos de la enfermedad entre empleados, asesores y periodistas en la Casa Blanca. Un alto funcionario que solicitó el anonimato dijo que el mandatario estuvo con un número “extremadamente limitado” de asesores en la Oficina Oval.

Sus invitados entran por la puerta que conecta con el Jardín de las Rosas.
Esto, para no atravesar los pasillos del Ala Oeste, zona de oficinas presidenciales.
“Me acaban de informar sobre el huracán Delta”, tuiteó Donald Trump desde la Oficina Oval, ya ansioso por mostrarle al país su dedicación al cargo, a 27 días de unas elecciones que prometen ser muy difíciles para él frente al candidato del Partido Demócrata, Joe Biden, líder en las encuestas. Donald Trump ya provocó una controversia al regresar a la Casa Blanca el lunes tras pasar tres días en un hospital militar.

En una puesta en escena triunfal transmitida en vivo por televisión, se bajó del helicóptero Marine One y subió las escaleras hacia el balcón de su residencia oficial. Allí, se quitó el cubrebocas y saludó con los pulgares hacia arriba, en un extraño gesto desafiante: “No le tengan miedo al COVID-19“, tuiteó unas horas antes desde el hospital, provocando consternación en la comunidad médica.

Síntomas en las últimas 24 horas
Donald Trump, quien ha estado convaleciente en el área residencial de la Casa Blanca desde el lunes, fue a la Oficina Oval para ser informado sobre conversaciones de estímulo económico y el huracán Delta. El funcionario anónimo admitió que entró en la Oficina Oval desde el Jardín de las Rosas para evitar caminar por los pasillos de la Casa Blanca y posiblemente exponer a otros al coronavirus.